De Lovina a Ubud parando en Twin Lakes, Ulun Danu Bratan y Jatiluwih
De Lovina a Ubud hay unas tres horas de carretera cruzando Bali de norte a sur, y por el camino quedan un mirador de dos lagos, el templo más fotografiado de la isla y los campos de arroz de Jatiluwih. Lo lógico es hacerlo en un día, con conductor, parando en los tres sitios y llegando al hotel de Ubud por la tarde.
Viajamos a Indonesia en septiembre de 2024, con un cambio medio de 17.000 rupias por euro.
Lo que cuesta y cómo se contrata
Preguntamos precios el día antes en Lovina, en el propio hotel y en un par de sitios de la calle, y nos pidieron entre 650.000 y 850.000 rupias por el trayecto con las tres paradas y dejándonos en la puerta del hotel de Ubud.
Cerramos con Eddie por 650.000 rupias, unos 38 euros los dos. Salimos a las nueve de la mañana y llegamos a Ubud a las dos de la tarde.
Vale la pena preguntar en dos o tres sitios porque la horquilla es amplia y el servicio es el mismo.
Twin Lakes
La primera parada está a unos cuarenta minutos de Lovina subiendo sin parar, a unos 1.200 metros de altitud. Es un mirador sobre los dos lagos, Buyan y Tamblingan, con la carretera pegada al borde.
Es bonito. No es espectacular, y no cogería el coche solo para ir, pero estando de camino merece los diez minutos de parada.
Pura Ulun Danu Bratan
Veinte o treinta minutos más, ya bajando, está el templo hinduista de Ulun Danu Bratan, que es ese que sale en todas las fotos de Bali con las torres sobre el agua.
El complejo es un conjunto de templos pequeños y de torres escalonadas, y las que están sobre el lago tienen unas vistas preciosas. También está todo montado para que la gente se haga fotos, con sus puntos marcados y sus colas, y parece más un sitio para Instagram que para rezar.
Dicho eso, es muy bonito y muy tranquilo, y la parada merece la pena.
Jatiluwih, que es a lo que se viene
La tercera parada son los campos de arroz de Jatiluwih, y esto sí que es una pasada. Para mí, la visita obligada de Bali.
Se paga la entrada desde el coche, a la entrada del pueblo, se aparca y a partir de ahí hay seis rutas de trekking de entre una y cinco horas entre las terrazas, que también se pueden hacer en bici. Vas andando por dentro de las plantaciones, con los campos verdes hasta donde alcanza la vista.
Fuimos en septiembre y estaba todo verde. El año anterior, en Vietnam, estuvimos en noviembre y los campos estaban ya recogidos, amarillos o pelados para volver a plantar, así que el mes importa bastante en esto.
Es un paisaje que no se parece a nada de lo que se ve en Europa, y es de las pocas cosas del viaje de las que diría que hay que verlas sí o sí.
Llegar a Ubud
Hora y cuarto más desde Jatiluwih y se entra en Ubud, con un tráfico horrible en la última parte. Llegamos sobre las dos de la tarde.
La primera impresión de Ubud, después de venir del norte, es un golpe: en el primer paseo por la calle principal solo veíamos occidentales, restaurantes occidentales y ni una sola cocina callejera. Ya contaré qué encontramos los dos días siguientes, que hay más de lo que parece a primera vista, pero conviene llegar sabiéndolo.
Si lo hiciéramos otra vez
Lo repetiríamos igual, con dos matices. Uno, que en Jatiluwih nos quedamos cortos de tiempo y ahí se puede pasar media mañana tranquilamente. Y dos, que si tuviéramos que quitar una parada quitaríamos Twin Lakes.