Cómo ir de Java a Bali por tierra
Entre Java y Bali hay un brazo de mar de tres kilómetros y un ferry que cruza a todas horas, así que se puede pasar de una isla a otra sin coger un avión. Lo hicimos bajando del Bromo, y lo cuento porque el cruce en sí es lo fácil del asunto: lo largo es todo lo que hay antes y después.
Viajamos a Indonesia en septiembre de 2024, con un cambio medio de 17.000 rupias por euro.
Del Bromo al puerto de Ketapang
Salimos de Cemoro Lawang a las nueve de la mañana con el mismo conductor que nos había subido al Bromo y llegamos al puerto de Ketapang a las 15:45. Son 240 kilómetros y seis horas y media.
No hay atajo ahí. La carretera va bordeando la costa este de Java, se atraviesan pueblos continuamente y la media que sale es la que sale.
El ferry a Gilimanuk
El transbordador es la parte sencilla de todo el día. Se compra el billete en el puerto, se sube y el cruce dura media hora. Salen con mucha frecuencia, así que tampoco hay que cuadrar horarios con antelación.
Dentro del barco había un montón de niños y niñas de una escuela que nos miraban con interés y con vergüenza a partes iguales, como pasa siempre. Les hicimos sitio en el banco y se animaron a hablarnos en inglés, sobre todo con Ruth, y acabamos charlando un rato con ellas e intercambiando los Instagram.
De Gilimanuk a donde vayáis
Aquí está el problema que nadie cuenta: desde Gilimanuk no hay transporte público hacia el resto de Bali. El puerto está en la punta oeste de la isla y todo lo que uno quiere ver está al otro lado.
Íbamos a pedir un Grab, que en Indonesia funciona en casi todas partes, pero preguntamos a un taxista del puerto y nos lo hizo más barato: 400.000 rupias, unos 23 euros, hasta Lovina. Merece la pena preguntar antes de sacar el móvil.
De Gilimanuk a Lovina son 75 kilómetros y dos horas. A Ubud o al sur de la isla, contad cuatro o cinco.
Los 240 kilómetros son seis horas
Este día nos dejó la lección que ordenó el resto del viaje, y es la que de verdad hay que llevarse de aquí: en Indonesia las distancias son cortas y las horas son largas. Doscientos cuarenta kilómetros, seis horas. Setenta y cinco kilómetros, dos horas.
Con esos tiempos se va mucho día en moverse, así que a partir de aquí decidimos hacer dos o tres noches por parada como mínimo, y ese cambio nos arregló el viaje. Si vais con una lista larga de sitios, quitad la mitad.
Por qué fuimos a Lovina y no a Ubud
Llegamos al puerto reventados de los dos días del Bromo, del madrugón y de que yo venía flojo del estómago, y Lovina está a dos horas del puerto cuando Ubud está a cuatro y pico. Nos la había recomendado Chichi, una chica que conocimos en Yogyakarta: pueblo del norte de Bali, playa, famoso por los delfines y con poco turismo.
Acabamos quedándonos tres noches en vez de las dos que habíamos pensado.