En Vietnam creí que me hacía mayor
En casi todos mis viajes escribo un diario de viaje, habrá gente que se sorprenda, pero sí, en una libreta de papel, tengo una para cada viaje desde hace unos 20 años, pero no he sido todo lo constante que debería, por ejemplo, no tengo diario de Vietnam. Y hoy, rebuscando entre notas en el móvil por si tenía algo, me he encontrado con un borrador de nota personal, algo que no llega a artículo, y que no recordaba haber escrito.
En noviembre de 2023 nos fuimos de vacaciones a Vietnam durante un mes, ese año había sido especialmente duro y el anterior todavía más. Lo que escribí en esas notas era que en el pasado cuando viajábamos con 30 años nos identificábamos más con la gente joven de 20 que con la gente de nuestra edad con niños. Pero en ese viaje con los cuarenta y pico cumplidos ya no me identificaba ni con los de 20 ni mucho menos con los de 30, ¿quizás más con los de 50, que viajan tranquilos y sin ataduras? Y me cuestionaba si en 10 años habíamos pasado de los 20 a los 50.
Era una reflexión extraña, que leyéndola ahora era una señal clara de mi estado anímico, pensaba que me estaba haciendo mayor y era una jodida mentira.
Os lo cuento.
Vietnam es un viaje que incluso viajando por libre como nosotros es fácil. El país es muy turístico, encuentras lo que necesitas sin mucho problema, las infraestructuras son bastante buenas y el país es mucho más largo de lo que parece. Los buses nocturnos en los que te echas en tu propia litera son extremadamente cómodos, y os lo dice una persona que no duerme en medios de transporte.
Fue un viaje en el que yo no tenía fuerzas, estaba cansado y eso pesó. El viaje fue fabuloso, de eso no hay duda, pero yo iba como lento, con menos ganas de moverme que otras veces, y eso que el país lo ponía fácil.
Recuerdo haber escrito muchas veces que para mí la incomodidad no era el problema, en 2015 escribía «no nos importa dormir en un hostel con baño compartido, en una habitación con otras 10 personas o hacer 3 escalas si a cambio nos podemos pasar 2 meses por Asia», o en 2013, «pagábamos 220 baht por noche con baño compartido», hemos hecho muchos viajes más agotadores que este, la India de 2011 sin planes, sin reservas y sin maletas; los 64 días por Tailandia, Laos y Camboya de 2013 con aire acondicionado solo los últimos cuatro o cinco; Don Khong a 6,5 euros con ventilador, etc. Pero en Vietnam estaba bajo de batería.
Sin embargo llegó 2026 y un viaje en el que también he escrito, «hay que venir con energía. Hace unos años no sé si lo hubiera aprovechado tanto. Si viajas para descansar, ve a Asia». Un viaje que me ha hecho volver a sentirme más reflejado en la gente joven que en la mayor, volver a disfrutar como hace 15 años de un viaje-paliza con la mochila, de buscar e investigar, de perderte y de ver cosas nuevas. Eso sí, en este viaje hemos tenido aire acondicionado todas las noches.
Senegal y Gambia, un viaje objetivamente más duro que Vietnam me ha resultado mucho más sencillo, por decirlo de alguna manera. Lo de Vietnam no era la edad.
Hay cosas que van cambiando, habitaciones cutres por habitaciones con baño dentro, ventiladores por aire acondicionado, lo que no cambia es el no tener demasiados planes y llevarlo todo en una mochila.
Al año siguiente de Vietnam, en 2024, nos fuimos a Indonesia, otro mes. Y poco después de ese viaje escribía en mi substack: «en mi caso, lo único que carga esas baterías es viajar», es decir, en un año, algo ya había cambiado, pero no he sido realmente consciente del cambio 2023-2026 hasta hoy que me he ido encontrando notas que hablan de lo mismo sin darme cuenta.
Seguimos siendo jóvenes, «somos más como los treintañeros sin hijos», aquella nota acababa así, y resulta que en eso tenía razón aunque no supiera por qué.