Yogyakarta en dos días
Yogyakarta es la parada obligatoria de Java y casi todo el mundo la usa de base para Borobudur y Prambanan, entra, duerme dos noches y se va, y nosotros hicimos más o menos lo mismo, así que os cuento lo que dio de sí la ciudad cuando no estábamos metidos en un coche camino de los templos.
Viajamos a Indonesia en septiembre de 2024, con un cambio medio de 17.000 rupias por euro.
Cómo llegar y cómo moverse
Desde Yakarta hay vuelos cortos y nosotros salimos del aeropuerto antiguo, Halim, que está bastante más cerca del centro que el internacional. Lo que no calculamos es el otro lado: del aeropuerto de Yogyakarta al centro hay casi hora y media en coche, así que si aterrizáis a mediodía dad el día por medio perdido.
Dentro de la ciudad hay buses de línea a 3.500 rupias, unos 20 céntimos, pero Yogyakarta está más desparramada de lo que parece en el mapa y los buses van lentos; una noche tardamos una hora en hacer lo que andando nos habría llevado cuarenta minutos, así todo los autobuses dentro de la ciudad son también una experiencia, merece la pena probarlos.
Lo que funciona es la moto, 80.000 rupias al día, unos 4,7 euros. El tráfico es una locura y encima se conduce por el otro lado, así que si no habéis conducido nunca por Asia esta no es la ciudad para estrenarse, pero si ya lo habéis hecho es la diferencia entre ver dos cosas o ver seis.
El Keraton y la mezquita de madera
El Keraton, el palacio del sultán, es la visita central y nosotros lo pillamos cerrado, así que mirad los días de apertura antes de ir, que en Java cerrar un día entre semana es lo normal y nos pasó también con Borobudur.
Aun así la mañana no se perdió, porque alrededor hay bastantes cosas. Nos encontramos un desfile con vestimenta antigua y nos quedamos un rato viendo entrar a rezar a los hombres del barrio con el gorro javanés, el pareo y una especie de daga al cinturón. Seguimos sin saber si era una fiesta o un martes cualquiera.
Al lado está la mezquita Gedhe Kauman, de estilo javanés y construida en madera. Entramos sin problema, y entramos además mientras estaban rezando, que es justo cuando uno se queda en la puerta sin atreverse; lejos de molestarse nos invitaron a pasar. Es de lo que mejor recordamos de Java y no sale en ninguna lista de cosas que ver.
Taman Sari, el palacio del agua
Hay quien compara el Taman Sari con la Alhambra y no entendemos por qué, porque no es ni la casita de los tickets de la Alhambra.
Es bonito, es curioso, y es un palacio pequeño con dos piscinas para hacerse fotos. Si pasáis por delante, entrad. Si tenéis que decidir dónde meter las horas del día, en esta misma ciudad hay cosas mejores.
Malioboro y el parque Alun Alun
Malioboro es la calle comercial y hay que verla, pero id preparados, nunca habíamos visto una aglomeración así, la calle entera hasta arriba de gente de punta a punta. Se cena bien en los edificios con puestos de comida que hay a los lados y allí nos hicimos fans del té helado, que se pide como es teh y que a partir de ese día pedimos en todas partes.
Y lo mejor de la ciudad, para nosotros, es el parque Alun Alun al anochecer: cientos de puestos de comida, miles de personas cenando y paseando por la explanada, y unos coches antiguos reconvertidos en bicicletas y cubiertos de luces de colores dando vueltas. Es ambiente local del bueno, es barato y merece muchísimo la pena, así que probad de todo.
De todo menos una cosa. El batido de durián me sentó tan mal que pasé la noche vomitando y al día siguiente hice Borobudur con fiebre y con diarrea. No sé si fue el durián o la leche que llevaba, pero no lo volvería a pedir. Sobre el durian, un amigo diría, “no tengo pruebas, pero tampoco dudas”, segunda y última vez en mi vida.
Prawirotaman, y una noche que no buscábamos
Prawirotaman es la calle hipster, con cafés y sitios agradables, y está bien para una tarde tranquila.
Pero la noche que recordamos fue otra. Volviendo andando al alojamiento nos metimos en unas fiestas de barrio y de repente había un grupo tocando Dream Theater. Sonaba fatal y el cantante todavía peor, y estuvimos allí con una cerveza escuchándolos hasta que se acabó.
Sobre el café
En Indonesia el café no funciona como en Vietnam. Hay robusta, pero lo sirven molido muy fino y directamente en la taza con agua hirviendo, que se va posando mientras esperas. Nos costó cogerle el punto y salimos del país sin tenerlo del todo claro.
Cuántos días
Dos días dan para la ciudad. Si vais a hacer Borobudur y Prambanan, que es lo normal, contad tres noches como mínimo, y leed antes lo de las entradas, porque ahí metimos la pata y lo contamos en Borobudur y Prambanan en un día.