Nunca había hecho un proyecto fotográfico pensado de antemano. Siempre ha sido al revés: viajar, disparar y ver después qué salía. Esta vez quise pensar primero una historia y planificar el viaje para contarla.

La idea no salió de la nada. Salió de dos sitios concretos. De un curso con Walter Astrada donde entendí algo que parece obvio y no lo es: que una foto no vive sola, que editar es decidir qué foto acompaña a otra y por qué. Y de una charla de Judith Prat sobre su trabajo acerca del pasado esclavista de España, del que casi nadie habla. Las dos cosas se juntaron y salió esto.

Parte de la pintura Liberte en eveil, de Mouhamadou Dia. Museo de las civilizaciones negras de Dakar
Parte de la pintura Liberte en eveil, de Mouhamadou Dia. Museo de las civilizaciones negras de Dakar

El proyecto se llama, de momento, Memoria contra Ocultación. La idea es contraponer dos maneras de mirar el mismo pasado. En Senegal y Gambia, la memoria de la esclavitud está activa: se conserva, se explica, se visita, incluso se rentabiliza turísticamente. La historia está a la vista. En España ese mismo pasado se oculta. Y no hablo de algo abstracto ni lejano: hablo de Cantabria. El Marqués de Comillas, cuyo espectacular panteón visitamos como una joya del modernismo, levantó parte de su imperio sobre ese negocio. En Santoña, el instituto lleva el nombre del Marqués de Manzanedo, otro indiano cuya fortuna tiene la misma sombra. Pasamos por delante de estos nombres todos los días sin que nadie nos haya contado qué financiaron.

Por si alguien piensa que es historia antigua: en 1951 murió en Cádiz la última mujer que había sido esclava en España. En ese momento ya era libre. Mil novecientos cincuenta y uno.

Por eso la ruta del viaje fue la que fue: del mar hacia el interior, la ruta esclavista al revés, de la puerta del no retorno de Gorée a la isla Kunta Kinteh. La contamos entera en la ruta de la memoria.

Lo que no esperaba es que allí la memoria tampoco fuera una sola cosa. En Gorée es escenografía de Estado, consagrada, visitada por presidentes. En Janjanbureh es invención comunitaria: un sótano cuya autenticidad discuten los historiadores, sostenido por un pueblo que necesita un lugar físico donde anclar un dolor que no dejó ruinas propias. En la isla Kunta Kinteh es ruina auténtica rebautizada por una novela, porque el nombre que hoy lleva y el turismo que la mantiene vienen de Raíces y no de los archivos. Tres maneras distintas de recordar lo mismo, y ninguna es inocente.

Y hay un detalle que no me esperaba. En Janjanbureh, sin que nadie le preguntara, el guía nombró a Bartolomé de las Casas, para él, el obispo español que señaló África occidental a los europeos cuando en América dejaron de querer esclavizar a los indígenas. En el relato oral de un pueblo del río Gambia España está dentro. Aquí, en cambio, hay que buscarla con lupa. En la Cuba española la esclavitud siguió siendo legal hasta 1886.

Fotográficamente, el proyecto son sobre todo lugares y detalles, no retratos. En parte por decisión y en parte por honestidad: en Senegal aprendí pronto que a la gente no le gusta que la fotografíen, y ese límite también cuenta una historia. La segunda mitad del trabajo tocará hacerla aquí: fotografiar el silencio, que es más difícil que fotografiar la memoria.

Hay una imagen que se me quedó grabada y que quizá acabe siendo el centro de todo esto. La isla Kunta Kinteh, que es el sitio auténtico, pierde un metro de terreno cada estación de lluvias y se sostiene a base de escolleras. Los escenarios construidos se restauran y se mantienen; el que de verdad pisaron aquellas personas se está hundiendo en el río. Aquí pasa algo parecido: el panteón del marqués se conserva impecable y lo que lo financió no se cuenta en ninguna parte.

Liberte en eveil, de Mouhamadou Dia. Museo de las civilizaciones negras de Dakar
Liberte en eveil, de Mouhamadou Dia. Museo de las civilizaciones negras de Dakar

No sé qué saldrá de esto. El proyecto irá por su propio camino, fuera del blog, y cuando llegue a algún sitio lo contaré. Lo que ya he ganado es seguro: todo lo que estoy aprendiendo por el camino, que era, al final, de lo que iba este viaje.