Las Gili son tres islas pequeñas entre Bali y Lombok en las que están prohibidos los vehículos a motor. Solo hay bicicletas y carros de caballos, y eso las cambia por completo. Estuvimos dos noches en Gili Trawangan y tres en Gili Air.

Viajamos a Indonesia en septiembre de 2024, con un cambio medio de 17.000 rupias por euro.

Cómo se llega desde Bali

Se contrata en cualquier agencia o en el propio hotel. Nosotros lo cerramos en Ubud tomando una cerveza y pagamos 1.260.000 rupias los dos, unos 74 euros, que incluía la furgoneta desde la puerta del hotel hasta el puerto y el fast boat hasta Gili Trawangan.

La furgoneta nos recogió a las 9:30 y tardó hora y media en llegar al puerto. El barco salía a las 13:30 y llegamos a las 15:45, así que contad el día entero de traslado.

En el barco reparten una pastilla para el mareo y bolsas para vomitar, todo preventivo. Nos la tomamos por si acaso y el trayecto fue bien. Lo único incómodo es el sitio: los asientos están pensados para gente más menuda que nosotros.

Cola de viajeros con mochilas en el muelle, junto al fast boat que va a las Gili

Gili Trawangan

Es la más grande de las tres y la que tiene la movida: bares, música por la noche, escuelas de buceo y gente joven.

Tiene un perímetro de unos cinco kilómetros y la vuelta en bici se hace del tirón y muy cómoda, con el camino en condiciones casi todo el rato. Alquilar una bici cuesta 50.000 rupias al día, unos 3 euros, y con eso ya tienes la isla resuelta.

La zona menos habitada, la del otro lado, es bonita y tiene unas villas impresionantes. Y en la parte más turística el ambiente es el que es, con un bar detrás de otro.

Lo que más nos sorprendió es que las tortugas se acercan muchísimo a la orilla. Estando en un bar tomando una cerveza vimos una desde la mesa. La gente sale a hacer snorkel a buscarlas y no hace falta ir muy lejos.

Aquí es donde Ruth hizo su bautismo de buceo y salió encantada. Es de las cosas que mejor se hacen en Trawangan porque hay escuelas por todas partes y la competencia mantiene los precios a raya.

Y una cosa que no esperábamos de una isla con fama de fiesta: Trawangan tiene una comunidad musulmana grande y su mezquita, y el día que Ruth buceó yo acabé metido dentro sin saber muy bien qué se celebraba, que lo cuento aparte.

Playa de arena blanca vacía en Gili Trawangan, con un banco de madera frente al arrecife El interior de la mezquita de Gili Trawangan, lleno de hombres sentados en el suelo

Gili Air

Es más pequeña, mucho más tranquila y se ve más limpia y cuidada. La calle principal que va del puerto al otro lado está llena de sitios bonitos para comer y tomar algo, sin la fiesta de Trawangan.

Aquí la vuelta en bici es otra historia: hay muchos tramos de arena que te obligan a bajarte y empujar, así que la vuelta completa se hace más pesada de lo que parece en el mapa.

Nosotros íbamos a estar dos noches y ampliamos a tres. Días de hamaca, lectura, piscina y poco más, que era justo lo que buscábamos a esas alturas del viaje.

Un apunte de alojamiento: los bungalows de bambú son preciosos, con el baño medio al aire libre, pero las paredes son de caña y entran mosquitos. Todos tienen mosquitera en la cama y con eso se duerme perfectamente.

Barca tradicional con balancines varada en la orilla, con las montañas al fondo

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Cómo se va de una a otra

Hay dos formas y conviene saberlas antes de llegar al puerto.

El barco-taxi, que es lo rápido: pagamos 260.000 rupias los dos, unos 15 euros, para las 10:55 de la mañana, y al final fuimos seis personas en una lancha a toda velocidad. Menos de diez minutos de trayecto y es lo mejor del día.

El barco público de madera, que sale de la playa, es más lento y cuesta 45.000 rupias por persona, pero solo sale a las nueve de la mañana. Nosotros lo descartamos porque había que madrugar y desayunar con prisa, aunque a ese precio la próxima vez lo cogeríamos.

En el puerto hay algo de lío y no está muy claro dónde se compra qué, pero la gente ayuda siempre.

En el barco que nos lleva entre islas
En el barco que nos lleva entre islas
Barcas tradicionales en la arena junto a un edificio de tejado rojo levantado sobre el agua

Entonces, cuál

Si vais a una sola y buscáis ambiente, escuelas de buceo y algo que hacer por la noche, Gili Trawangan. Si lo que queréis es no hacer nada, Gili Air.

Y si podéis, las dos. Están a diez minutos, el traslado cuesta lo que cuesta un almuerzo y son bastante distintas entre sí. Nosotros repartiríamos igual, con la salvedad de que en Trawangan dos noches se nos hicieron justas para la vuelta en bici y el buceo.