Las ideas preconcebidas
Cuando comentamos entre amigos y familiares que nos íbamos a Irán, nos encontramos con ese tipo de comentarios generalizados —lo hemos comentado con otros viajeros— y totalmente comprensibles dada la cantidad de información negativa que nos llega de Irán.
En lo político no hay duda, es un país diametralmente opuesto a una democracia laica. Irán es una república islámica, donde la gente es sometida a las interpretaciones de unos «clérigos», donde la mujer vale «la mitad que un hombre», donde la homosexualidad puede ser castigada con la pena de muerte, donde las mujeres están obligadas a vestir con recato y a llevar velo, etc. Esto es así. No es un país donde se rijan por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Pero como turistas, Irán es un país donde nos hemos sentido muy seguros, donde la gente es increíblemente acogedora y donde cualquier imagen del tipo de yihadistas en el desierto no deja de ser una ficción que tenemos incrustada en nuestro imaginario, a base de series y películas yankis, noticias políticas y la terrible desestabilización de la zona, ya que Irán es vecino de países como Irak y Afganistán. Todo este cóctel hace comprensible que la gente te mire extrañada si te planteas viajar a Irán.
Por todo esto nos parece importante comentar que para nosotros ha sido un destino seguro y que en ningún momento hemos tenido ningún temor, todo lo contrario, enseguida nos hemos sentido confiados, incluso más que en otros destinos.
La hospitalidad en general de los persas te hace el viaje sencillo.
Hay que destacar esa característica tan suya, la hospitalidad. A nosotros nos lo habían contado otros viajeros y cuando hemos vivido la experiencia iraní es una de las cosas que más destacaríamos, que la gente es amable y acogedora, que te pregunta y te da la bienvenida a su país, que te trata amablemente y que sobre todo se interesa por cómo te están tratando en el país.
Aunque por supuesto que hay peligros, el caótico tráfico es uno de ellos. Los que hayáis viajado conoceréis países donde se conduce extremadamente mal. Sin duda Irán está dentro de esa lista.
Hay que tener cuidado con las motos, que hacen lo que quieren, circulan por las aceras, atraviesan carriles, adelantan por cualquier lado… Los coches no respetan al peatón, así que precaución al cruzar: mirad por los dos lados e id con seguridad. Pero tened clara una cosa: los coches no paran.
Esto lo hemos percibido más en Teherán que en otras ciudades. Así que precaución.