Nos vamos

Jerusalén, la tierra Santa y el otro Berlín

Da igual que no seas una persona religiosa o que seas atea, Jerusalén es un lugar muy especial, un crisol de religiones, un lugar sorprendente y un lugar muy complejo.

Con un mínimo de interés aprendes muchísimas cosas nuevas y sobre todo, te quedas con muchas más preguntas de las que pudieras tener.

Dicen que existe el síndrome de Jerusalén, determinadas personas experimentan la creencia de que ellos tienen una misión divina o que son profetas. Algunas se quedan tocados para siempre, otros lo experimentan durante varios días y luego o no lo recuerdan o se sienten avergonzados por lo que ha pasado.

Jerusalén merece una visita de varios días y vamos a dedicar varios artículos porque hay demasiadas cosas que visitar, por hacer un breve resumen:

Tanto Israel como Palestina la consideran su capital.

Vista del cementerio judio en el monte de los olivos y de la Iglesia de todas las naciones

Iglesia del Santo Sepulcro

Mercado tras la puerta de Damasco en la ciudad vieja de Jerusalén

 

Israel la considera su capital (eterna) pero para la comunidad internacional la capital reconocida oficialmente es Tel- Aviv y es allí donde se encuentran las embajadas.

La Autoridad Palestina espera algún día trasladar su base de Ramala a Jerusalén Oriental e Israel esta decidida a que eso no ocurra nunca.

Jerusalén, al igual que Berlín, estuvo divida por un muro durante 19 años. Unas pocas personas autorizadas utilizaban la Puerta de Mandelbaum como paso fronterizo entre el Jerusalén Oriental y el Occidental.

Os seguiremos contando muchas más cosas de Jerusalem.

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