Un buen plan de noche de sábado: Museum Night Fever : 24 Museos de Bruselas abiertos con performances, conciertos y guias del 19 a 1. Compras la entrada (la pille en la FNAC, a mi me costo 13,50 pero porque la cogí el mismo día, si la cogias anticipada eran 9 y encima te valía para ver museos 🙁 ).
Creo que buena organización, pués se organizaban 3 posibles rutas para ir a museos en autobus (salían todos de la Place de Royale). Yo no pille los buses pués me centre en los museos de esa zona:
Palais des Beux-Arts (BOZAR) Me encanto la sala de Rubens en la que había un concierto de unos chavales ¡¡espectacular!! La verdad es que la gente estaba entregada . Música tradicional, toques húngaros, los chavales eran de conservatorio y la verdad es que estábamos todos encantados. Viendo la pintura de Rubens, recordé lo mucho que me gustaba Van Dyck , el pintor flamenco, tendré que hacer alguna expedición ya que estoy en su tierra.
Biblioteque Royale de Belgique: Había un documental de 20 minutos que no nos interesaba nada y no nos quedamos.
En medio de los museos nos topamos con una performace basado en «Magritte», espero conseguir la foto que nos hizo la «artista».
Coudenberg: Un recorrido subterráneo para descubrir vestigios del Palacio de Carlos V. A mi sinceramente no me llamo mucho la atención, pero sé que es porque casi ni sabía lo que veía. Sin una explicación creo que pierde mucho. Lo que si soy capaz de apreciar es que al menos lo tienen todo cuidado y de acceso al público, no como en Santander, que se encuentran restos arqueológicos y los tapan con una carpa.
Belvue: Aquí estuvimos un buen rato y me gusto mucho. Es un museo sobre la historia de Bélgica y me pareció muy interesante: objetos, fotos, carteles y explicaciones… Además había conciertos y nos tomamos una cerveza.
BOZAR: La sala de exposiciones y de conciertos. Aqui cuando llegamos había un montón de gente porque había una fantástica «lucha» de conciertos: un cuadrilatero y en cada lado un grupo, un payaso (literal) dirigia los tiempos. Tocaban un rato cada uno. Un montón de gente , concierto y barras, en un lugar muy chulo!!!. En la sala de arriba había una exposición de un artista «de cuyo nombre no puedo acordarme» y que no me gusto nada, pero realmente era/es un pintor prolijo, porque había un montón de cuadros suyos.
Para acabar nos tomamos un última cerveza en el Sablon ¡¡Que preciosidad de barrio!!