Lo bueno de llegar a Kyoto por tren (nosotros viajábamos con el Japan Rail Pass, así que todos los movimientos los hacíamos en tren) es que lo primero que tienes que ver de la ciudad lo tienes nada más te bajas de tu vagón, la estación de Kyoto.
El futurista edificio de acero y cristal de la estación de Kyoto es uno de los edificios de transporte más grande del país, subir por sus interminables escaleras mecánicas te sirve para ver con todo lujo de detalle la arquitectura del edificio y sus 15 plantas. Merece mucho la pena ir subiendo poco a poco y descubrir tiendas, locales comerciales, sitios para comer e incluso algún restaurante en las últimas plantas para terminar en el mirador de la planta 15.
La estación de Kyoto se inauguró en 1997 para conmemorar el 1200 Aniversario de la fundación de la ciudad, y desde un principio fue causa de polémica entre los habitantes de la ciudad, muchos de los cuales la consideraban una aberración. El edificio tiene 70 metros de altura y 470 metros de largo, con un diseño y diversas características futuristas que rompen con cualquier idea de la ciudad que pudierais haber llegado a imaginaros, cosa que como a primera impresión, asusta. Todo el complejo es obra del arquitecto Hiroshi Hara